//Cohousing, la última tendencia de la propiedad

Cohousing, la última tendencia de la propiedad

Rompe con el modelo tradicional, planteando un estilo de vida en comunidad, participativo y sostenible, sin renunciar a la privacidad.

“Las fórmulas están cambiando”. Esta es quizá una de las frases más escuchadas en los últimos tiempos. Y es que vivimos un momento de profundas transformaciones en el ámbito de la comunicación, del comercio o de los métodos de aprendizaje, pero también de las relaciones sociales y de los modelos de vida.

Somos más colaborativos y eso se traduce en innovadoras fórmulas como las viviendas colaborativas más conocida como cohousing. Esta idea surgió en los años 60 en Dinamarca y que posteriormente alcanzó popularidad en los 80 tras ser impulsada en Estados Unidos y Canadá por los arquitectos Charles Durrett y Kathryn McCamant a quiénes muchos consideran los padres de la misma.

Pero, ¿en qué consiste? El planteamiento es muy simple: un grupo de personas con intereses similares se asocia –normalmente mediante un sistema de cooperativa– para vivir en un mismo lugar y compartir una series de espacios comunes, tales como una sala de juegos, una lavandería, una guardería, un huerto, una biblioteca, un espacio de coworking o, incluso un spa, disponiendo asimismo de alojamientos privados. Este planteamiento permite reducir gastos a través de un modelo mucho más sostenibles basado en el uso común y racional de los recursos. No obstante, el ahorro no es su única razón de ser, ya que se trata de una propuesta que busca recuperar la vida en comunidad que antiguamente tenían los vecindarios de barrios o los pueblos, pero sin renunciar a la individualidad y la independencia, tomando decisiones de maneras conjuntas, como la gestión y uso de los espacios, y participando en proyectos comunes. De ahí que muchos las consideren las comunas del siglo XXI.

Este modelo, que está muy extendido en los países nórdicos –en Dinamarca suponen el 10% de la propiedades y en Suecia más del 30%– y que sigue consolidándose en Estados Unidos, donde existe incluso una organización nacional que promueve el movimiento (The Cohousing Association of the United States), comienza a surgir ahora en España donde existen iniciativas en País Vasco, Barcelona, Andalucía o Madrid.

En muchos países se está convirtiendo en una alternativa para los mayores ya que permite envejecer sin depender de nadie, de manera autónoma y con gente. Bajo este enfoque, encontramos proyectos como Trabensol, un complejo situado en Torremocha de Jarama (Madrid), donde viven un centenar de personas de entre 60 y 80 años, o La Muralleta, en Santa Oliva (Baix Penedès).

También existen iniciativas de cohousing intergeneracional como la que tiene en marcha el Colectivo CoVER: un proyecto de vivienda colaborativa ubicado en un caserío de finales del siglo XVIII en Aletxa (Álava). Y fuera de nuestra fronteras, la popular ecoaldea de Ithaca , en el estado de Nueva York, es el hogar de familias, solteros, parejas. En total, este complejo que cuenta con dos granjas orgánicas y apuesta por el uso de la energía solar, tiene 175 residentes de todas las edades.