//Descanso exclusivo entre arrozales

Descanso exclusivo entre arrozales

Inspiración oriental, lujo, exotismo, tradición y espiritualidad dibujan el Madarin Oriental Dhara Devi. Un paraíso de ensueño para empaparse de Tailandia.

En una de las zonas más bellas de Tailandia, en las inmediaciones de Chiang Mai, una de las ciudades más importantes del norte del país, se ubica el hotel Dhara Devi, un paraíso donde la opulencia no está reñida con el buen gusto, el más exquisito exotismo y, por supuesto, el trato más personalizado. No se podía esperar menos de un alojamiento respaldado por Mandarin Oriental, una de las cadenas hoteleras más lujosas del mundo.

Así, integrado en plena naturaleza, el diseño de Dhara Devi simula la arquitectura de un templo del antiguo reino de Lanna, en cuya herencia cultural y arquitectónica también está inspirada la decoración del recinto. En su interior atesora 54 magníficas suites, 64 villas privadas y cinco residencias de alto lujo, cuyas vistan dan a imponentes jardines tropicales, varias piscinas y extensos arrozales que se reparten a lo largo de una finca de 24 hectáreas.

No falta tampoco la más cuidada oferta gastronómica para dar placer al paladar. El hotel dispone de una amplia oferta de restauración compuesta por cuatro selectos restaurantes, Farang Ses (alta cocina francesa), Fujian (platos chino y cantones), Le Grand Lanna (tradición culinaria tailandés) y Akaligo (un buffet asiático e internacional); dos exóticos bares en torno a las piscinas, Loy Khan y Colonial Pool; un local para tomar una copa nocturna, Horn Bar, y un acogedor salón de té de estilo victoriano donde deleitarse de selectos dulces y refinadas infusiones o cafés.

Dhara Devi dispone también de un amplio spa que recrea la estética de los antiguos palacios de Mandalay. Con un total de 18 salas, ofrece un amplio catálogo de terapias relajantes, entre las que no faltan los tratamientos ayurvédicos.

Una escuela de cocina, un club para niños, un centro de fitness, una biblioteca con más de 5.000 libros, un complejo comercial, demostraciones de artesanía local, un inolvidable espectáculo nocturno de danza típica tailandesa, y un amplio repertorio de actividades al aire libre (excursiones, rutas en bicicleta, clases de tenis, experiencias inmersivas en las plantaciones de arroz, sesiones de yoga etc.) completan los encantos de este majestuoso alojamiento, un destino ideal para dar descaso a cuerpo, alma y mente, sin dejar espacio al aburrimiento.