//El ciclismo urbano es más que subirse a la bici

El ciclismo urbano es más que subirse a la bici

Actividades, bares, publicaciones, tiendas especializadas o colecciones de ropa surgen en torno a esta tendencia. El fenómeno, gestado en Londres, Copenhague o Berlín, crece con fuerza por Europa y comienza a instalarse en las ciudades españolas.

El ciclismo urbano no es sólo una manera de desplazarse. En los últimos años ha ido ganando adeptos convirtiéndose en una filosofía de vida y en uno de los movimientos más de moda del momento. Y es que la creciente conciencia ecológica y la preocupación por un estilo de vida saludable ha encontrado un gran aliado en las bicicletas.

De ahí que en los últimos años estén proliferando en las calles de las principales ciudades europeas todo tipo de bicicletas, y especialmente las de estética retro. Junto a ellas, las plegables y las de piñón fijo, altamente personalizables, gozan también de una gran popularidad entre aquellos que han convertido los desplazamientos a ritmo de pedal en su pasión.

Esta tendencia va mucho más allá del uso de la bicicleta en la ciudad, constituye una auténtica cultura. De hecho, existen publicaciones muy específicas en torno al fenómeno del ciclismo hipster, como “The Ride Journal” o “Rouler”, o establecimientos pensados para los amantes de los recorridos sobre dos ruedas. Conocidos como ‘cycling-cafe’, tienen una gran popularidad en Europa, especialmente en Reino Unido donde se encuentra los míticos Look Mum No Hands o Popup Bikes. Este tipo de locales no ofrecen exclusivamente un agradable lugar para tomar algo, sino también libros o revistas especializadas, talleres y charlas sobre la cultura urbana ciclista o servicio de reparación de bicicletas.

En Madrid el primer establecimiento de este tipo es La Bicicleta Cycling Café & Workplace. Situado en el barrio de Malasaña constituye un templo de culto para los aficionados al ciclismo urbano, pero también al arte y al café. No en vano, cuenta con espacios de trabajo, una sala de exposiciones, un calendario de actividades en bici y una cuidada carta que incluye repostería artesanal y comida saludable.
En torno al ‘urban cycling’ ha surgido incluso una manera de vestir caracterizada por aunar deportividad, elegancia y modernidad. Levi´s o Le Coq Sportif fueron las primeras marcas que se apuntaron al fenómeno con líneas cómodas pensadas para el ciclista urbano. También H&M lanzó el pasado marzo una colección cápsula, asociándose para ello con la londinense Brick Lane Bikes, una de los principales referentes del mundo en customización de bicicletas.

Por supuesto, no faltan las tiendas enfocadas a este nuevo consumidor en las que se pueden encontrar desde bicicletas, hasta accesorios o prendas de ropa. Las hay de todo tipo: online, como Evassion Bikes; basadas en la restauración de viejas bicicletas, como Dale Pedales, un lugar ideal si se busca una de estilo vintage; o especializadas en la importación y personalización como la recientemente inaugurada Kapelmuur.
Dentro de este creciente grupo de boutiques dedicadas al ciclismo en la ciudad, una de las más populares es la madrileña Slowroom, un espacio donde confluyen todo tipo de bicicletas (plegables, eléctricas, de piñón fijo, holandesas, clásicas, cruiser…) y algunas de las marcas más míticas del ciclismo (Books, Cinelli, Milani o Brompton, entre otras). Además, diseña bicis a medida y cuenta con todo tipo de servicios: taller, visitas guiadas, exposiciones, consultoría. Por ello, se convierte en una cita obligada para los aficionados del mundo de la bicicleta.