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El cielo por montera

Conducir un descapotable es extraer la máxima esencia del placer de desplazarse sobre un automóvil. En ellos, el escenario que nos rodea se siente más cercano que nunca, pudiendo disfrutar con todos los sentidos de los paisajes que vamos dejando atrás.


La mayoría de estos descapotables derivan de las versiones cerradas de sus hermanos de gama. Un caso especial es el de Ferrari que, gracias al empleo del techo rígido, brinda la posibilidad de disfrutar de 2 automóviles en uno -cupé o descapotable- en cuestión de segundos. También Mercedes-Benz ofrece esta posibilidad a bordo del SL Roadster.

Otros optan por el empleo de un techo de lona que, sin llegar a ofrecer la calidad de un techo rígido, aporta beneficios a la hora de reducir el peso y aumentar el pequeño espacio disponible para el equipaje. Es la solución que emplean Aston Martin, Bentley, Porsche, Mercedes en el SLR... Sólo unos pocos privilegiados se permiten el lujo de no ofrecer ninguna protección a sus ocupantes, dejando a merced del tiempo la comodidad en su interior. Es de suponer que, quien disfrute de cualquiera de ellos, seguro que tendrá en el garaje otro modelo más apropiado para los días de lluvia.

Un bastidor robusto

En cualquier caso, no hay que olvidar que un automóvil descapotable no es simplemente un ejercicio de estilo del fabricante por fabricar un modelo bello y llamativo. Para digerir la elevada potencia que rinde cualquiera de ellos, sus bastidores han sido concienzudamente estudiados para soportar con garantías los esfuerzos torsionales a los que pueden ser sometidos.

Indudablemente, la ausencia de techo obliga a trabajar con mayor ahínco en la puesta a punto de su bastidor para no comprometer, en un primer plano, la seguridad y, en segundo plano, el disfrute a sus mandos.

El ejemplo más extremo de este planteamiento está representado por el Pagani Zonda Roadster Cinque que, si bien no es el más potente de esta decena de descapotables, sí es el más avanzado tecnológicamente, con el empleo de soluciones reservadas a la competición como el chasis monocasco de fibra de carbono –tecnología también empleada por Mercedes en el SLR– y una imagen de auténtica barchetta.


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El cielo por montera
Publicado el 08/03/2010 en Coches, Barcos y Aviación por Chimo Ortega
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