El (único) futuro del automóvil es verde
Comienza una nueva era para la industria del automóvil. Las actuales circunstancias sociales y económicas a las que se enfrenta el mundo han precipitado los acontecimientos. Hay que cambiar de modelo, del negro al verde.
La industria del automóvil ha llegado a un callejón sin salida. El actual modelo se ha mostrado incapaz de dar respuesta a los retos del siglo XXI. La volatilidad del petróleo, el cambio climático y, especialmente, el colapso del sector debido a la crisis económica mundial están acelerando un proceso que lleva años gestándose en oficinas y laboratorios, pero que nunca ha llegado a ponerse en marcha por culpa de la autocomplacencia de los fabricantes y la connivencia de la clase política.
En 2008 se vendieron unos 60 millones de vehículos en todo el mundo y, por vez primera en la historia, se matricularon más en los países del denominado bloque BRIC (Brasil, Rusia, India y China) que en Estados Unidos. Se calcula que hay en la actualidad unos 600 millones de automóviles en circulación por todo el planeta, cifra que, según el Fondo Monetario Internacional (FMI), podría situarse en 2050 en torno a los 2.900 millones por el fuerte crecimiento que experimentarán las economías emergentes. Es obvio que no existe petróleo para tanto coche.
Un dilema sin resolver
La otra gran cuestión es el cambio climático. La Cumbre de Copenhague no resolvió el dilema y ya no queda tiempo para reaccionar. Muchos gobernantes –con la Comisión Europea a la cabeza– han convertido la cuestión en una obligación. Los vehículos que se matriculen a partir de 2012 en Europa no podrán emitir más de 120 gramos de dióxido de carbono por kilómetro recorrido, un objetivo ambicioso que costará miles de millones de euros. Para tener éxito será necesario replantearse por completo la ingeniería misma del automóvil: reducir los materiales utilizados, disminuir tolerancias y eliminar piezas y componentes innecesarios, además de desarrollar otros nuevos. Muchos están convencidos de que el automóvil del futuro es prácticamente una realidad. El problema es asumir el coste.
Habrá varias versiones del coche 2.0: algunos se enchufarán a la red eléctrica, muchos consumirán exclusivamente biocarburantes de tercera generación y los más avanzados se moverán con hidrógeno. Las opciones son múltiples. Aparte de la llegada inminente del coche eléctrico –que estará en la calle con todo tipo de garantías a partir de 2010– y el lanzamiento de la segunda generación de híbridos –con 2 motores–, también habrá que prestar mucha atención a tecnologías como la célula (pila) de combustible, que los expertos consideran el auténtico coche del futuro, aunque para ello sea necesario esperar algunos años más.
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Publicado el 08/03/2010 en Coches, Barcos y Aviación por Marco O. Brik
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