Son auténticos palacios flotantes y están construidos y diseñados para satisfacer las necesidades y excentricidades de sus propietarios, algunos de los hombres más ricos del mundo.... Leer más [+]
Entre las 8 novedades que Azimut introdujo en el mercado en 2009, este nuevo concepto, resultado de fusionar lo mejor del flybridge y del sport para dotarlo del máximo lujo, merece capítulo aparte. Innovador, revolucionario e inmenso. El gran asiento en forma de U de la cubierta de popa puede transformase en cama para disfrutar del sol y en la cubierta superior aguarda el jacuzzi. Su interior, con cuatro enormes suites, es de los más espaciosos.
Barrió en el Salón Náutico de Génova y acumuló premios en Cannes gracias a los diseños de Gristiano Gatto. El aprovechamiento de sus 24 metros de eslora, acabados y los 3 salones exteriores lo convierten en lo más atractivo del astillero de Santa Pola.
Al honor de ser el yate más caro, se le une el título del más grande con sus 163 metros de eslora. Un auténtico palacio flotante por el que el magnate ruso Roman Abramovich ha tenido que desembolsar 500 millones de dólares. El ya de por sí alto coste de un megayate de sus características, se ha visto incrementado por las excepcionales medidas de seguridad que se han incluido: cristales blindados, sistemas de movimiento, submarino para evacuación de emergencia y, ¡atención!, radar antimisiles.
Este yate de 147 metros de eslora y unos 10.000 metros cuadrados habitables está valorado en en 380 millones de dólares. Entre sus particularidades: un submarino de ocho plazas, un heliopuerto con espacio para tres helicópteros y un cine con butacas para 120 personas.
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