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Los yates más caros del planeta

Son auténticos palacios flotantes y están construidos y diseñados para satisfacer las necesidades y excentricidades de sus propietarios, algunos de los hombres más ricos del mundo.


No son yates. Ni siquiera megayates. La proliferación en las últimas décadas de este tipo de embarcaciones de lujo de más de 100 metros de eslora (largo) ha creado una nueva forma de denominar a estas mansiones flotantes de auténtico lujo que están al alcance de muy pocas personas en el planeta. Se trata de gigayates. Tienen cinco o más cubiertas por encima de la linea de flotación y un mínimo de dos por debajo, requieren una tripulación que en algunos casos supera el centenar de personas, tienen capacidad para albergar a varias decenas de invitados con todo tipo de lujos y confort y están equipados con una gran variedad de instalaciones y equipamiento para el ocio y el relax. Además, hay que sumar las excentricidades de sus propietarios. Varias piscinas, algunas de ellas con el fondo transparente para nadar sobre el mar, uno o incluso dos heliopuertos, submarinos a bordo, salas de cine y teatro para más de 100 personas, canchas deportivas... Aunque lo que realmente incrementa el precio de estos palacios flotantes son los excepcionales y sorprendentes sistemas de seguridad que incorporan: cristales blindados, sistemas de movimiento, armas sónicas que emiten ondas de baja frecuencia capaces de reventar los tímpanos e, incluso, radares antimisiles.

Son los yates más caros del mundo, los nuevos juguetes de los hombres más ricos y poderosos del planeta. Magnates rusos, jeques y emires del petróleo, y fundadores de las gigantes de las tecnologías de la información y la comunicación compiten entre ellos para ver quien lo tiene más grande. Por ahora es el multimillonario ruso Roman Abramovich el que presume de tener no sólo el más grande, sino también el más caro. Empresario del petróleo y propietario de uno de los equipos de fútbol más potentes de Europa, el Chelsea Football Club, Abramovich subió hasta los más alto de este ránking gracias a que cambió el Pelorus, su anterior superyate de 115 metros de eslora y un coste cercano a los 200 millones de dólares, por el actual Eclipse, de 163 metros de longitud y 500 millones de dólares.

Mantenimiento acorde al precio

No obstante, tanto sus precios finales como algunas particularidades de su interior se suelen mantener en secreto, aunque al final las filtraciones de los astilleros, constructores y diseñadores permiten hacer una aproximación bastante ajustada de lo que se ha desembolsado por ellos. El mantenimiento de este tipo de barcos, según las fuentes consultadas, es incalculable y sólo los propietarios lo saben. No obstante, según señalan en distintos astilleros, el mantenimiento aproximado de un yate de más de 24 metros de eslora se sitúa en torno al 10% de su valor. Así, una embarcación de 10 millones de euros tiene un coste de mantenimiento anual de un millón de euros entre el amarre; el seguro; la tripulación; las revisiones de motores, generadores, bombas de aire acondicionado, grúa, pasarela...; además de las revisiones de las embarcaciones auxiliares (zodiac, motos de agua, lanchas...) y la varada. A esto hay que sumar el combustible.

Si siente curiosidad por saber cuánto se paga por una nave de lujo, una regla empírica útil para recordar es que las artesanías de este tipo cuestan aproximadamente a un millón de euros por metro. No obstante, esta regla de tres solamente sirve para aplicarla a embarcaciones de tamaño medio, no para los casos de los que se ha hablado en este artículo.

Enlaces de interés

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Publicado el 29/07/2011 en Coches, Barcos y Aviación por Jorge Borrajo
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