Fuimos creados para estar en constante movimiento. Sin embargo, nuestro modo de vida actual no concuerda con ese diseño: necesitamos movernos. Y no sólo porque es saludable, sino también porque satisface muchas otras necesidades.... Leer más [+]
Con sólo decir una fecha –25 de enero 1522– se puede entender el porqué del respeto que rodea al Saint Andrews Old Course, con toda probabilidad uno de los campos de golf más antiguos del mundo. Ha sido sede nada menos que de 25 campeonatos Open británicos desde 1873. Por su diseño clásico, que le hace único, es una de las metas favoritas de los entendidos. Aquí se pueden jugar los 18 hoyos con más tradición de todo el mundo.
Realizado en 1920 por Jack Neville y Douglas Grant en la paradisíaca península de Monterrey, en California, es considerado el más antiguo de Estados Unidos. Ha recibido 4 torneos US Open y es uno de los campos preferidos por los profesionales.
Tal vez sea el deporte más extremo, pero es también de los más seguros si se practica con la técnica adecuada. Saltar desde lo más alto supone vivir momentos de terror y tensión para luego pasar a experimentar la paz absoluta. Fundamental: tener un buen equipo, con una cuerda elástica que deberá soportar hasta una tonelada de peso. ¿Dónde? Desde Estados Unidos a Suráfrica, de Nueva Zelanda a Canadá. Uno de los sitios mejores: el puente de las Cataratas Victoria, entre Zimbabwe y Zambia.
Volar sin motor: parece un milagro, pero es posible. Las naves son caras, a partir de 30.000 euros, pero se pueden alquilar. Se recomienda asistir a un curso para aprender la técnica. Emoción que merece la pena.
Oído en los helicópteros que trasladan a los millonarios rusos a las pistas más inhóspitas de los Alpes suizos: los mejores parajes para el esquí están en Canadá. Whistler, sede de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2010, con tres glaciares, más de 200 rutas delimitadas y la elevadísima calidad de su nieve, se ha hecho con el título de capital mundial del helisky. Posee el mayor dominio esquiable del mundo, lo que permite a sus visitantes pasar hasta dos semanas sin repetir pista.
Esquiadores enfundados en tweed -jamás en fibra sintética-, 350 kilómetros de pistas, torneos de polo, críquet y carreras de caballos sobre nieve y 322 días de sol al año. Aquí se inventó el bobsleigh y se construyó el primer tobogán de hielo.
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