Aunque se denominen "deportes extremos", no tienen por qué entrañar peligro para la integridad física. Opciones hay miles: sólo se trata de evaluar cuidadosamente los límites de cada uno, buscar un buen entrenador y elegir el mejor destino.... Leer más [+]
Tal vez sea el deporte más extremo, pero es también de los más seguros si se practica con la técnica adecuada. Saltar desde lo más alto supone vivir momentos de terror y tensión para luego pasar a experimentar la paz absoluta. Fundamental: tener un buen equipo, con una cuerda elástica que deberá soportar hasta una tonelada de peso. ¿Dónde? Desde Estados Unidos a Suráfrica, de Nueva Zelanda a Canadá. Uno de los sitios mejores: el puente de las Cataratas Victoria, entre Zimbabwe y Zambia.
Volar sin motor: parece un milagro, pero es posible. Las naves son caras, a partir de 30.000 euros, pero se pueden alquilar. Se recomienda asistir a un curso para aprender la técnica. Emoción que merece la pena.
El hombre más rápido del mundo. Ha sido el encargado de establecer la barrera de lo humano y de romperla un par de veces, tanto en los 100 como en los 200 metros lisos. Iba para jugador profesional de cricket, pero debió darse cuenta de que corría más que la pelota. En el último mundial ha demostrado que también puede fallar: una salida nula le apartó de la final. Su error ha servido para confirmar que, efectivamente, viene de Jamaica y no de otro planeta. Por tanto, puede encabezar esta lista.
Si bate uno más, Phelps tendría cuarenta récords mundiales. Es el deportista con más medallas olímpicas de la historia y el que más oros ha ganado en unos Juegos, con los ocho que obtuvo en Pekín. Lo reclaman del Olimpo, pero él prefiere estar en el agua.
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