Compartir telesilla con reyes o deslizarse sobre capas de 20 metros de nieve. En la era del turismo de masas, aún quedan estaciones de esquí reservadas a quienes poseen más dinero, afición... o coraje.... Leer más [+]
La cumbre más alta de la Península, el Mulhacén, se puede casi acariciar desde la estación con mayor desnivel de toda España. Lo que sí queda al alcance de la mano (y los esquís) son los 3.395 metros del Veleta. Sus impresionantes vistas, que abarcan desde la Vega de Granada a la costa marroquí, y su habitual combinación de calor y cielos despejados con un suelo completamente cubierto de blanco (el año pasado llegó a tener seis metros de nieve) la convierten en el paraíso de los esquiadores.
El Valle de Arán es, desde su primer telesilla (en 1964), el lugar favorito para esquiar de la Familia Real. Y de muchas otras. Tanto entre las más pudientes como entre las no tanto se valoran sus 120 km de pistas, sus 33 remontes y sus casi dos mil hectáreas esquiables. Sin contar el enorme espacio fuera de pista y una oferta complementaria que abarca desde tiendas de lujo hasta rutas por el Románico de la zona. Hay 67 hoteles. De cinco estrellas, sí; pero también de una, para familias reales.
Oído en los helicópteros que trasladan a los millonarios rusos a las pistas más inhóspitas de los Alpes suizos: los mejores parajes para el esquí están en Canadá. Whistler, sede de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2010, con tres glaciares, más de 200 rutas delimitadas y la elevadísima calidad de su nieve, se ha hecho con el título de capital mundial del helisky. Posee el mayor dominio esquiable del mundo, lo que permite a sus visitantes pasar hasta dos semanas sin repetir pista.
Esquiadores enfundados en tweed -jamás en fibra sintética-, 350 kilómetros de pistas, torneos de polo, críquet y carreras de caballos sobre nieve y 322 días de sol al año. Aquí se inventó el bobsleigh y se construyó el primer tobogán de hielo.
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