'Sé pájaro, amigo': espectaculares paseos en globo
Cualquier paisaje es diferente contemplado desde arriba, pero hay lugares especialmente mágicos, que parecen construidos a propósito para ser vistos como un pájaro. Éstos son los destinos más hermosos del planeta.
El sueño humano de volar de un sitio a otro como las aves sólo es posible gracias a la mecánica. Sin embargo, el vuelo en globo ofrece las mismas emociones que siente cualquier pájaro: silencio, el roce del viento y la incertidumbre de dejarse conducir por las corrientes de aire.
En cualquier clase de aparato volador existen ciertos riesgos, pero las estadísticas muestran que los accidentes de globos aerostáticos son muy escasos. No obstante, conviene tomar algunas precauciones y conocer un poco qué hay detrás de un vuelo en globo para disfrutarlo plenamente.
El equipo personal dependerá de la zona en la que se vaya a realizar el viaje, de la meteorología y de las recomendaciones de los responsables del vuelo. Por supuesto, hay que seguir escrupulosamente las indicaciones del piloto durante la travesía. Los vuelos en globo, como en cualquier otro aparato, están sujetos a las mismas normas y autoridades de aviación.
Una actividad para el buen tiempo
Existen tres factores importantes a la hora de calibrar la seguridad que un vuelo en globo nos ofrece. En primer lugar, la meteorología. Volar es un deporte que se realiza con buen tiempo. Eso significa disponer de unas condiciones de visibilidad razonables y que la velocidad del viento no sea superior a los 10 nudos. En general, éste es más suave y sin rachas en las primeras horas de la mañana, aumentando gradualmente a medida que avanza el día.
Por eso, el despegue se realiza poco después del amanecer, para así completar el recorrido antes de que las condiciones meteorológicas cambien. Es el piloto quien decide si las condiciones son favorables o no, aunque eso pueda suponer un trastorno en los planes.
La importancia de la física
En segundo lugar, es importante saber cómo asciende un globo y por qué lo hace. Los globos se elevan por la acción del aire caliente que llevan en su interior, que es calentado por un quemador de propano. Calentando y enfriando el aire del interior del globo es como se consigue que éste ascienda o descienda en busca del viento más favorable.
Hay que seguir escrupulosamente las indicaciones del piloto, que es el responsable del vuelo. Los globos comerciales son revisados periódicamente por las autoridades de aviación civil. Todos los elementos mecánicos, cabos y sistemas de seguridad se revisan antes de cada vuelo.
La pericia, imprescindible
En tercer lugar, es importante conocer que los pilotos de globos tienen la formación y las condiciones físicas de cualquier piloto comercial, están especialmente cualificados para demostrar su conocimiento de las condiciones climáticas locales y los peligros de volar.
Como sucede con los aviones, los momentos más críticos en un vuelo en globo se producen durante el despegue y el aterrizaje. La elección del emplazamiento para aterrizar siempre estará condicionada a que el piloto encuentre un lugar idóneo, lo que en el caso de los vuelos turísticos está ya previsto.
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Publicado el 13/05/2010 en Deportes y Tiempo Libre por Antonio José Fernández
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