Cosméticos y Maquillaje

 


Reportaje

La cosmética de la felicidad

Tratamientos sensoriales destinados a generar sensaciones placenteras capaces de generar la estimulación de endorfinas, las hormonas del bienestar y la belleza.


El rostro es el espejo del alma. La neurocosmética da pleno sentido a esta popular expresión, o al menos, una explicación sobre por qué los estados de ánimo se reflejan en nuestro aspecto exterior. Pues bien, la razón no es otra que los procesos endocrinos y neurológicos que se desencadenan ante situaciones de bienestar, o por el contrario de estrés. Cuando somos felices segregamos endorfinas, una hormona que estimula la actividad de las células y que están relacionadas con la formación de la barrera cutánea y de la hidratación de la piel. Por eso, la alegría y el entusiasmo se traducen en un aspecto lozano y jovial. Por el contrario, el estrés nos hace generar cortisol y adrenalina, aumentando estas hormonas la sensibilidad de la piel, que parece más apagada y envejecida. A lo que se suma, claro está, el cansancio que genera la tensión y la falta, en ocasiones, de horas de sueño.

La neurocosmética busca estimular nuestro organismo para que segregue ‘hormonas del bienestar’ y así lograr una piel más tersa y brillante. Para ello, en su composición se incorporan sustancias que generan agradables texturas y aromas, capaces de incidir sobre el sistema nervioso -más concretamente sobre los neurotrasmisores- y de generar sensaciones placenteras y relajantes que estimulen la producción de endorfinas.

Entre los activos pro-endorfinas se encuentran el gingseng y el aloe-vera, el extracto de curry, el cacao, los aceites esenciales, o algunas fragancias como la lavanda. Algunos de ellos los encontramos en los distintos productos de las líneas de neurocosméticos que han lanzado las principales firmas de belleza. Entre ellos, destacamos los siguientes:

Lancôme. Hydra Zen Neurocalm. De textura fresca y suave, calma e hidrata. Entre sus componentes están el ácido hialurónico, la rosa de Francia y el extracto de Criste Marine, capaz de estimular la producción de betaendorfinas. Efecto antiestrés.

Montibello. Su línea Neurosens tiene una acción calmante, regenerante y protectora. Tres productos capaces de modular la liberación de los neurotransmisores responsables de las reacciones típicas de la piel sensible, mientras estimulan la generación de endorfinas.

Clarins. Aceite Lotus para el rostro a base de aceites esenciales y extractos de plantas (palo de rosa, geranio y loto). Indicado para piel mixta o grasa.

Kenzo. Su línea Kenzoki busca la belleza sensorial de cuerpo y rostro con productos elaborados con loto blanco, hoja de bambú o flor de jenjibre.

Aromatherapy Associates. Deep Relax es un aceite relajante para baño o ducha. Elaborado a base de sándalo, vetivert y manzanilla, un solo tapón es suficiente para notar sus efectos: logra reducir las tensiones, calmar la mente e inducir al sueño.


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La cosmética de la felicidad
Publicado el 16/12/2011 en Moda y Belleza por Patricia Rivera
Artículo leído 362 veces.


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