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El caos de las terapias alternativas

La medicina alternativa se impone como una forma complementaria de curar sin dejar secuelas. Es imprescindible cuidar la elección del terapeuta porque la carencia de regulación para estas terapias puede ponernos en manos de aficionados.


Alrededor del 40% de la población de los países desarrollados utiliza algún tipo de terapias complementarias y alternativas. En esta cifra tan elevada se incluyen prácticas de relajación como el yoga o la meditación y dietas "milagro" no prescritas por los endocrinólogos.

Las terapias complementarias y alternativas van en aumento, hecho ratificado por un estudio realizado por el Parlamento británico. En España, la mitad de la población ha utilizado alguna de estas terapias, y la cuarta parte lo hace habitualmente.

Cuestión de equilibrio

Los beneficios de las aguas mineromedicinales y las plantas son indudables. A partir de ahí, se abre un amplísimo abanico de terapias que pueden llegar a ser tan raras como sus nombres. El alcance de la medicina alternativa genera un debate que se complica con la diversidad de este tipo de terapias, algunas con fundamentos espirituales o religiosos.

El equilibrio entre el cuerpo y la mente influye beneficiosamente en la salud, igual que el efecto placebo de algunas píldoras o terapias extrañas. Esta realidad perjudica a disciplinas como la acupuntura, la homeopatía o la osteopatía, que son estudiadas en las universidades de varios países.

Los detractores de este conjunto de terapias dicen que ninguna de ellas está comprobada mediante estudios controlados y contrastados, que no son eficaces y que no suponen alternativa alguna a la medicina convencional. Sus defensores aseguran que la falta de pruebas no implica falta de eficacia, y sí demuestra la falta de investigación adecuada.

Necesidad de certificación

El National Center for Complementary and Alternative Medicine (NCCAM) de Estados Unidos distingue entre la medicina complementaria utilizada de forma conjunta con la medicina convencional, y la medicina alternativa. También define la medicina integrativa como una forma de combinar terapias de medicina convencional con terapias de medicina complementaria y alternativa.

La práctica de una medicina integrativa parece la postura más coherente, pero ¿cómo conocer la cualificación de estos terapeutas cuando la mayoría de ellos carece de instituciones que los reconozca? La organización de las terapias alternativas es dispar entre países. Alemania es la excepción, pues las ha regulado todas.

Elegir terapeuta en España

La situación española es muy distinta. El esfuerzo, realizado en su día, por la consejera de Sanidad catalana fue el más serio para ordenar la situación, pero chocó tanto con los médicos como con los terapeutas, porque ambos colectivos prefirieron mantener el caos. Baste como ejemplo el de los colegios de médicos, que no reconocen las terapias alternativas de forma oficial, pero acogen a asociaciones de terapeutas como las de acupuntores.

Se calcula que son más de 15.000 los terapeutas que viven de la curación en España, y en tan cuantiosa cifra hay aficionados que se proclaman acreditados tras haber seguido cursillos de fin de semana. Lo peor no es el dinero que sacan a los enfermos, sino el peligro de distraer el diagnóstico de enfermedades que causen daños irreversibles por no haber sido detectadas a tiempo.

El mejor consejo para elegir terapeuta es guiarse por su prestigio y sus años de experiencia. Así es como nosotros hemos realizado esta selección. En caso de duda, acudir a ellos con un diagnóstico realizado por la medicina oficial para recibir sus remedios naturales.


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El caos de las terapias alternativas
Publicado el 08/03/2010 en Salud y Bienestar por Susana Aretio
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