La cocina y el vino reflejan el futuro. Nuevas uvas, regiones y formas de elaboración se imponen. Coge cuerpo lo bio y lo orgánico. Mientras, los fogones seguirán su idilio con la vanguardia.... Leer más [+]
Su nombre es su mejor tarjeta de presentación: la amanita de los Césares. Sólo a ellos estaba permitido el privilegio de comerlas. Al menos eso es lo que dice la leyenda. Considerada la seta más exquisita y cara del mercado (supera los 120 euros el kilo, con facilidad), su color naranja y su suave textura la convierten en un referente de la alta gastronomía. El propio Ferran Adrià trabaja con ella en ensaladas o mousses. Al menos una vez en la vida hay que probarla.
Primo hermano del Boletus Edulis es más raro y sabroso. Perfecto en guisos, ensaladas o, por ejemplo, con una vinagreta francesa. En Europa tiene una gran aceptación en Italia, Francia y España.
De este habano sólo se han elaborado 4.000 unidades en humidores de 40 puros al precio de 15.000 euros, con hojas seleccionadas de las vegas de Pinar del Río (Cuba), añejadas durante más de cinco años, y torcidas por la maestra tabaquera Norma Fernández de la fábrica de Cohiba. Es único e irrepetible, con sus 192 milímetros y cepo 52, posee notas muy sabrosas y especiadas, con toques dulces para una fumada que sobrepasa los 90 minutos.
Denominada como vitola de galera “Cañonazo”, representa uno de los habanos cuyas condiciones y formato técnico facilitan su degustación y combustión, en los que se encierran 14,6 gramos de las mejores hojas de tabaco de los municipios de San Juan y Martínez y de San Luis, con un añejamiento especial en barriles.
Tiempo de fumada: 60/70 minutos.
Un vino color cereza que da en nariz notas de trufa y fruta roja madura, con un toque balsámico y a especias. En boca, es denso y sedoso. Y persistente. Muy persistente. Incluso en el recuerdo. El genio de Benjamín Romeo es el único que convence tanto a José Peñín como a Robert Parker, que en cada visita de Jay Miller -su enviado en España- le otorga cien puntos. Para este último, "las palabras apenas pueden hacer justicia a la singularidad de estos vinos... hay que probarlos para creerlo".
Álvaro Palacios y Ricardo Pérez han conseguido su aclimatación definitiva a El Bierzo. Con un vino cien por cien mencía, procedente de una parcela de apenas media hectárea, en el que sorprende su fragancia balsámica con notas de trufa y fruta negra.
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