Asia rescata los vinos más exquisitos
Los vinos franceses ocupan los primeros puestos entre los mejores del mundo. Pero la crisis económica y la competencia de las bodegas de fuera de Europa están ahogando a unos elaboradores que recurren a los nuevos sibaritas: China, India y Rusia.
En 1980, el mercado vitivinícola se convulsionó. En esa fecha comenzó una reconversión del sector del vino francés que duró 2 décadas y que eliminó a 2 de cada 10 hectáreas de viñedo galo. El objetivo era primar la calidad frente a la cantidad.
Lo consiguieron en parte, pero con la entrada del nuevo siglo, las exportaciones de vinos franceses se redujeron en favor de la pujanza de otras regiones del mundo, desde Australia, uno de los principales competidores de los vinos galos, a Chile, pasando por Estados Unidos, España o Suráfrica. Varios fueron los problemas que confluyeron y que siguen haciéndolo hoy: una menor disposición de los consumidores por los vinos de alto precio y unas políticas locales, especialmente en Europa, contrarias al consumo de bebidas alcohólicas (sobre todo por su relación con los accidentes de tráfico).
¿El resultado? Los Burdeos se consumieron un 14% menos en 2009 frente a 2008 y los ingresos cayeron el 23%. Un varapalo importante cuyo origen hay que buscarlo en un menor interés por estos vinos en el Reino Unido, Bélgica y Estados Unidos.
A pesar de ello, las bodegas francesas continúan las primeras en las listas de los mejores productores de vinos del mundo y Burdeos y Borgoña son sinónimos del placer más exclusivo. Al menos es así en los tintos. En los blancos, los riesling marcan la pauta y son mayoritariamente alemanes, si bien la región francesa de Alsacia produce unos excelentes vinos de esta denominación.
Un mercado difícil
2009 y 2010 no pasarán, precisamente, a la historia como 2 años de éxito en el consumo de vino francés de calidad. De nuevo, como sucedió en la década de los 70 y en 2000, la crisis económica afecta, también, a la compra de botellas exclusivas.
Estados Unidos –uno de los principales importadores de los mejores vinos franceses– ha disminuido su demanda de vino europeo, hasta el punto de que China ha superado al país norteamericano como primer importador de Burdeos fuera de la Unión Europea. Precisamente, el mercado asiático en general, y el chino, en particular, se está convirtiendo en un destino al que miran las apuradas bodegas europeas.
El último estudio de Vinexpo refleja lo importante que es Asia para salvar al excelente vino francés. Al igual que Rusia, China e India han entrado en el 'top 10' de países bebedores de vino y en 2013 el gigante amarillo será el séptimo del mundo en este ránking. En 2009, la cantidad de esta bebida consumida en China casi se duplicó. En cuanto a la India, sólo en 4 años, de 2004 a 2008, el consumo de vinos se multiplicó por 4. De hecho, los vinos franceses ya suponen 1 de cada 3 botellas compradas en Hong Kong, que se ha convertido en el principal punto de distribución asiático en este sector después de que su Gobierno decidiera eliminar, en 2008, el arancel sobre esta bebida alcohólica.
Lo más llamativo es que de todo el vino que se bebe en estos países, los de mayor crecimiento en las importaciones están siendo las etiquetas de más calidad y precio. Un último dato. La venta de botellas de más de 10 euros se quintuplicó en China entre 2003 y 2007. Las bodegas francesas pueden, quizás, empezar a respirar sin tanto sofoco.
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Publicado el 24/03/2010 en Vinos, Gastronomía y Puros por Antonio Alonso / Miguel Ángel García Vega
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