//Experiencias musicales para sibaritas

Experiencias musicales para sibaritas

Festivales boutiques, entradas premium a conciertos, o cruceros con actuaciones de ópera son algunos de los privilegios de los que pueden disfrutar los más adinerados. La última propuesta es One Big Holiday: música y resort de lujo en el Caribe.

Al igual que el rock no es sólo cosa de jóvenes rebeldes, los festivales musicales no son exclusivos de mochileros dispuestos a pasar tres días durmiendo en tiendas de campaña o a beber ‘minis’ de cervezas durante un concierto. De ahí que en los últimos años hayan surgido lo que en el mundillo de la música se conoce como ‘festivales boutiques’, es decir, eventos para públicos reducidos. Y en muchos casos también para un auditorio de lo más sibarita dispuesto a pagar generosas cantidades por el máximo confort. Su agenda musical incluye todo tipo de comodidades, así como servicios exclusivos que pueden ir desde alojamientos en sitios únicos, degustaciones gastronómicas o actividades complementarias.

Sin duda, el último exponente de este nuevo enfoque de festivales es el propuesto por la banda My Morning Jacket, que ha montado un evento de cuatro días, el One Big Holiday, en el que ofrecerá tres actuaciones y cuyo precio rondará los 2.000 euros. Por este importe, los asistentes (unas 2.500 personas) podrán disfrutar, además de las interpretaciones del grupo organizador, de la música de The Flaming Lips, The Preservation Hall Jazz Band, Mariachi El Bronx o el D.J. Rob Garza, entre otros músicos; de un alojamiento privilegiado en el Caribe y de todo tipo de opciones de ocio paradisíacas, como baños en el mar, clases de yoga, snorkel, o catas de tequila. Y es que la entrada incluye cuatro noches (del 26 y el 30 de enero) en el lujoso resort Hard Rock Hotel Riviera Mayacon el fin de ofrecer, como versa en su web, “una aventura musical con todo incluido”.

Procedente de Gran Bretaña, uno de los destinos con más tradición festivalera, esta tendencia venía gestándose años atrás como demuestra el éxito que tuvieron las entradas premium de algunos de los conciertos más emblemáticos de la última década. Así en 2001 algunos de los fans de Michael Jackson llegaron a pagar 5.000 dólares para obtener una de las entradas más exclusivas para el concierto que celebró en Nueva York con motivo de su 30 aniversario. Por supuesto, incluía una vivencia única: una cena con el artista y un póster firmado.

También precios de lo más elevados, más de 1.100 euros, alcanzaron los tickets ‘VIP Hospitality’ de la última gira de The Rolling Stones, con cena y champán antes y después de la actuación. Superior aún fue el de las entradas KISS Meet & Greet Experience que incluían conocer a los Kiss.

Las promotoras han encontrado un filón en este tipo negocio enfocado a aquellos que huyen de las masas y cuyo coste supera con creces el de las entradas generales. De ahí que tengan que incluir un valor añadido como pases a camerinos, cenas, una mejor ubicación, o regalos únicos.

En esta línea, que une el placer de vivir la música en directo con la máxima exclusividad, se sitúa también una de las últimas apuestas del turismo de alto standing: los cruceros musicales. Su filosofía está clara: ofrecer momentos únicos.Así, estas embarcaciones permiten surcar las aguas del océano y contemplarlas al son de los acordes del mejor jazz, gospel u ópera. Sin duda, unas vacaciones de ensueño para los melómanos que se pueden permitir el precio de los pasajes.