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Gimnasios donde sudar con clase

Una nueva generación de gimnasios está floreciendo en las grandes ciudades. Unos centros cada vez más glamurosos que se alejan del concepto clásico del gym y aportan un toque de lujo al sector de la salud y el bienestar.

Poco a poco, aquellos gimnasios sin aire, en semisótanos o almacenes abandonados sin apenas luz natural, con pesas deslucidas y un ambiente algo cargado por el olor corporal van desapareciendo. Han ido dando paso a gimnasios más grandes, algunos auténticamente gigantes. Lo normal es que presenten ya una imagen más actual, con grandes ventanales que dejan pasar la luz natural, con buena ventilación, con máquinas modernas e innovadoras y personal cualificado que prepara un plan de ejercicios personalizado y se preocupa porque el cliente lo realice correctamente. A esto se suma una amplia variedad de clases de distintas disciplinas (aerobic, spinning, pilates…), puesto que ya no se trata sólo de hinchar los músculos.

Pero algunos centros han ido más allá. A caballo entre el gimnasio de toda la vida y los centros de belleza, han creado verdaderos templos del deporte en los que, al margen de la actividad física, entran en juego otros factores como el diseño, el glamour, la atención personalizada y una serie de servicios que aportan exclusividad. Unos centros en los que, además de monitores y fisioterapeutas, trabajan relaciones públicas y responsables de marketing.

Alcanzar la excelencia
Son gimnasios dotados con equipamiento de última generación (plataformas vibratorias, máquinas de correr con televisión, bicicletas estáticas conectadas con una PlayStation…). En algún caso disponen de alta tecnología más propia de centros de alto rendimiento para deportistas profesionales que de un gimnasio a pie de calle, como es el caso de un centro de Londres, que ofrece una cámara de hipoxia para simular el entrenamiento en altura, u otro de Nueva York, que monitoriza el ejercicio para analizar el rendimiento, los movimientos y las tasas metabólicas. Asimismo, ofrecen servicios individualizados y atenciones destinadas a facilitar la asistencia al centro: entrenadores personales, asesoramiento nutricional, vestuarios individuales, amplitud de horarios, servicio de lavandería, aparcacoches…

Dentro de esta pequeña revolución que está teniendo lugar en el ámbito del gym, en la que se está innovando a la hora de crear y desarrollar espacios para el deporte, los interioristas están jugando un papel fundamental. Así, esta nueva generación de gimnasios ofrece una cuidada decoración a base de pantallas, luces y láser, muy parecida a la de los locales y discotecas de moda. De hecho, son varios los que cuentan con una cabina de DJ desde la que se pincha la música que pone ritmo al ejercicio.

El culto al cuerpo ya no es cosa de adolescentes macarras que se juntan en el gimnasio para hablar de sus fechorías mientras trabajaban sus músculos. Ejecutivos, profesionales liberales o celebrities son los principales clientes de estos centros del fitness, y en ellos se habla más de moda, inversiones y gin tonics que de otros temas. El mundo de los gimnasios se ha refinado.