//Los multimillonarios buscan experiencias únicas

Los multimillonarios buscan experiencias únicas

Disfrutan de vuelos privados, viajes de aventura extrema, los últimos tratamientos estéticos y médicos, alojamientos en lugares insólitos o la adquisición de piezas en subastas de arte emergente como sinónimo de la exclusividad.

En 2013 el gasto mundial en bienes y servicios de lujo superó la cifra de 1,8 billones de dólares, ocupando una posición privilegiada la inversión en el ámbito de las experiencias tales como cenas gourmet, viajes inéditos, subastas de arte emergente, etc., es decir, en el terreno de las vivencias que sólo pueden permitirse aquellos que concentran las mayores riquezas del planeta.

Así, según un informe de la consultora Boston Consulting Group (BCG) recogido por The Guardian, el pasado año los ricos gastaron más de un millón de euros en el ámbito de los servicios premium –de esta cantidad 460.000 millones se invirtieron en viajes extremos, como viajes a la Antártida o safaris personalizados–; mientras que sólo 170.000 millones se destinaron a los bienes más tradicionales o únicamente materiales como son los complementos o la ropa de grandes diseñadoras. En esta línea, Antonella Mei-Pochtler socia y directora de BCG señalaba que “el lujo está cambiando rápidamente de ‘tener’ a ‘ser’, es decir, los consumidores están pasando de ser dueños de un producto de lujo a vivir una experiencia de un lujo”.

Este nuevo enfoque hace que surjan propuestas de lo más peculiares, especialmente el segmento del turismo, que, sin duda, están cosechando un gran éxito entre los millonarios. De ahí, que alojarse en la suite sumergida bajo el mar de Manta Resort cuente con una lista de espera de más de seis meses pese a ascender su precio a 1.100 euros la noche o que más de 650 clientes hayan reservado su plaza en el viaje espacial (valorado en 190.000 euros) que pondrá en marcha la empresa Virgin Galactic de Richard Branson y cuya fecha aún no está concretada. Y es que dormir disfrutando del bello paisaje de un arrecife de coral o viajar dos horas por el espacio y experimentar la sensación de ingravidez son privilegios que sin duda sólo pueden disfrutar una minoría.

Los multimillonarios ya tienen coches, joyas, ropa y ahora quieren atesorar momentos irrepetibles. De hecho, el 69% de los clientes de viajes de lujo busca un valor añadido y diferenciador en el producto que compran, tal y como recoge el estudio estudio “Tendencias en viajes de lujo”, elaborado por Pangaea Network.

Ante este nuevo panorama, no es de extrañar que pilotar los aviones de combate de la empresa americana Stallion 51; llegar en paracaídas al hotel Six Senses Zighy Bay de Dubai; ser el primero en visitar las cataratas del Parque Nacional de Iguazú alojándose en el único hotel de su interior, el Hotel Das Cataratas de Orient-Express; o nadar con tiburones se hayan convertido en alguna de las delicias de las que disfrutan los millonarios. Al igual que tampoco sorprende que el pasado año se diseñase el viaje más caro de la historia: un recorrido para dos personas por casi un millar de destinos Patrimonio de la Humanidad repartidos por 157 países que cuesta más de 1,1 millones de euros.