//Olvídate del brunch, es la hora del drunch

Olvídate del brunch, es la hora del drunch

La tendencia neoyorkina del desayuno tardío tiene un rival para aquellos a los que les gusta cenar pronto y en compañía.

La gastronomía no sólo reinventa los platos, sino también los momentos para tomarlos a lo largo del día. Prueba de ello es la extendida práctica del brunch -especialmente durante los días del fin de semana y en Nueva York-, esa fusión entre el desayuno y la comida en la que normalmente se degustan platos dulces y salados, acompañados de un cóctel, preferiblemente, de autor. Su indiscutible éxito ha dado que pensar al sector de la hostelería, que no ha dudado en sumarse también al drunch: una comida a caballo entre el aperitivo y la cena muy extendida en Estados Unidos, Inglaterra o Italia, que empieza a colarse en España.

Esta nueva apuesta culinaria suele constar de una selección de bocados pequeños de diseño o un menú cerrado con varios de ellos, así como de selectas bebidas alcohólicas. En definitiva, se trata de una ‘picoteo’ informal, poco copioso, y más elegante que el popular ‘after work’, o una forma más ‘cool’ de denominar a una sofisticada merienda-cena. De ahí que los hoteles y bares más ‘in’ de Europa no hayan podido resistirse. Incluso las tiendas gourmet con servicio de comida, donde se pueden deleitar los platos antes de llevarlos a casa, se han sumado a esta moda, caracterizada por la originalidad de las propuestas.

En él Q-Lounge del Hotel Meliá, uno de los más conocidos por los amantes de esta práctica, se puede saborear un cóctel único a base de tés orgánicos junto a un ceviche de langostinos.

Tampoco le falta imaginación a Marmo Bar Puerta de América, uno de los gastrobares más populares del momento. Y es que ha creado distintos aperitivos gourmet para combinar con sus cócteles. La carta también incluye un menú degustación con cinco cócteles y cinco tapas en miniatura.

Por su parte, en Valencia destaca el conocido Mercatbar (Valencia) de Quique Acosta. El local cuenta para su carta de tarde con ostras, berberechos o encurtidos, entre otras delicias, que bien se pueden completar con unas copas de Muga crianza o de Moët & Chandon.

Para los que prefieren zumos naturales y ensaladas o sándwiches ligeros, Magasand, en Madrid, constituye una gran alternativa.

También encontramos opciones como las de La Camarilla, en el barrio madrileño de la Latina, con un menú cerrado de 5,30 a 20,30 de la tarde por 15 euros, o la de Zanzibar, en la Ciudad Condal, que desde 20,00 hasta las 23,00 cuenta cada miércoles con un gin-tonic y una hamburguesa para su drunch.