//Oymyakon, el pueblo más frío de la Tierra

Oymyakon, el pueblo más frío de la Tierra

En las profundidades de la Taiga Siberiana se encuentra el lugar habitado con las temperaturas más bajas.

El cambio climático ha provocado un aumento generalizado de las temperaturas en todo el planeta Tierra. Sin embargo, hay un lugar en el que sus habitantes aún no han notado los efectos del calentamiento global.

Oymyakon es una aldea situada en la República de Sajá, al este de Siberia, que ostenta el título del lugar habitado más frío del mundo. Según una placa conmemorativa, la temperatura más baja se alcanzó en 1926, año en el que los termómetros cayeron hasta los -71,2 grados.

Sus cerca de 500 habitantes han adaptado su modo de vida a un clima extremo, condicionados completamente por un invierno que dura ocho meses. Las temperaturas solo les dan un respiro entre los meses de mayo a agosto. Durante el verano de 2017, las temperaturas llegaron a rozar los 30 grados, para registrar nuevamente en octubre valores bajo cero. El mes más frío de este año fue enero, con temperaturas que rondaron los -55 grados.

Los lugareños viven principalmente de la ganadería. Sus reses permanecen dentro de los establos y se alimentan principalmente de heno, ya que el suelo permanece congelado y la hierba no crece hasta alcanzar temperaturas más agradables. La alimentación se centra fundamentalmente en la ingesta de productos que contengan muchas calorías, para que el cuerpo retenga el calor. Las opciones son pocas: pescado y carne de caballo o reno. Todas las actividades importantes se realizan en verano, desde ordeñar al ganado a recolectar la leña.

La vida de los niños no resulta nada fácil. La mayoría de los padres no pueden llevarles al colegio en coche, debido a que la gasolina se congela si el vehículo no permanece en un garaje climatizado. A los más pequeños no les queda más remedio que caminar hasta la parada del autobús y esperar a que pase, lo que puede convertirse en toda una prueba de supervivencia.

Pero las clases siguen desarrollándose con normalidad. Si en España los padres y profesores de varios centros educativos valencianos y andaluces denunciaban que los niños soportaban dentro de las aulas temperaturas muy por encima de los 30 grados, las escuelas de Oymyakon no cierran hasta que los termómetros caigan más allá de los -58 grados.

A los lugareños no les ha quedado más remedio que adaptarse a condiciones de vida adversas. Pero los amantes de los viajes extremos encuentran en Oymyakon un destino turístico ideal para vivir una aventura inolvidable.