//El próximo superalimento: leche de cucaracha

El próximo superalimento: leche de cucaracha

Los insectos están llamados a ser el alimento del futuro por sus múltiples propiedades nutricionales.Una empresa sudafricana está comercializando una alternativa a los productos lácteos convencionales que obligará a los consumidores a dejar de lado todos sus prejuicios.

Los alimentos compuestos por insectos ya se comercializan en toda Europa (en España ya pueden adquirirse en los supermercados Carrefour), pero aún despiertan ciertas suspicacias entre los consumidores. Con el fin de acabar con estos prejuicios, la empresa sudafricana Gourmet Grubb ha decidido rescatar una investigación del año 2016 para relanzar un producto que pretende ser una alternativa a los lácteos.

En las islas del Pacífico, más concretamente en Hawai, hay un tipo de cucaracha escarabajo que es la única del mundo que en lugar de poner huevos da a luz a crías vivas que se alimentan de su leche. El equipo de investigadores del Instituto de Biología de Células Madre y Medicina Regenerativa de la India descubrió hace un par de años que los cristales de leche de la especie Diploptera punctata contienen todos los aminoácidos esenciales para convertirse en el próximo superalimento.

El nuevo producto de Gourmet Grubb se conoce como Entomilk. Según sus desarrolladores, se trata de una leche sin lactosa compuesta de insectos cultivados de forma sostenible, con un alto contenido en proteínas y minerales como hierro, zinc y calcio. La empresa utiliza esta leche tan especial para realizar sus helados. Hay tres sabores para elegir: mantequilla de maní, chocolate y chai.

Para que la leche de cucaracha llegue a comercializarse de forma masiva aún tendrá que pasar algún tiempo. Al hecho de ser uno de los insectos más detestados de la cultura occidental se suma la dificultad para ‘ordeñar’ a estas criaturas. Estos animales son tan pequeños que se necesitarían 1.000 cucarachas para obtener 100 gramos de leche, por lo que los expertos señalan que la única forma de conseguirla sería a través de cultivos de levadura con los genes.

Otro escollo a resolver es el de la seguridad. Los investigadores señalaron que aún no hay evidencias claras de que su consumo sea seguro para el ser humano, aunque atestiguaron que su sabor era similar al de la leche de vaca y que contiene cuatro veces más energía que el equivalente en masa del producto convencional.