//Se vende isla

Se vende isla

Este es el cartel que tienen colgado algunos de los paraísos terrenales que se extienden de una punta a otra del globo terráqueo. Pero, ser su dueño es un sueño alcanzable solo para los más adinerados.

¿Le gustaría perderse en su propia isla desierta? Pues ahora es posible. Sólo tiene que disponer de una cuenta millonaria. Y es que el precio puede superar la friolera cantidad de 100 millones de euros. De hecho, ese es importe que desembolsó recientemente un magnate ruso para hacerse con la legendaria isla de Skorpios, en la que se casó por segunda vez Jackie Onassin.

También existe un grupo de propiedades algo más asequibles, eso sí, son las menos numerosas de un mercado que cuenta con una amplia y variada oferta. Entre las más económicas se encuentran la Crawley Lake Lot, ubicada en Nueva Escocia, cuyo precio asciende a 30.000 euros o las islas Bauer (Alaska), Douglas (Canadá) o Piaçabuçu (Brasil), en venta por algo más de 60.000 euros; mientras que entre las más ostentosas destacan Rangyai –situada a sólo 20 minutos de la isla tailandesa de Phuket y con una extensión de 110 acres–, cuyo valor supera los 129 millones de euros, o Cave Cay –localiza en las Bahamas dispone de puerto desportivo o pista de ateerizaje–, por 89 millones.

Parece que la compra-venta de islas está en auge o, al menos, quiere ser explotada por el mercado inmobiliario del lujo, un negocio que ha empezado a ampliar horizontes, especializándose en este tipo de operaciones. Así, compañías como Christie’s International Real Estate, Mayfair International Realty, Sotheby’s International Realty o Luxury Real Estate, todas ellas centradas en productos premium (mansiones, fincas o palacios…) comercializan ahora también islas privadas.

Por su parte, especializadas íntegramente en este tipo de bienes destacan las empresas Vladi Private Island o Private Island Online, que cuenta con el que posiblemente es el mayor listado online de islas en venta.

Diversidad de destinos
El catálogo de islas a la venta es de lo más diverso, abarcando de punta a punta del planeta lugares de lo más exótico, como El Caribe, Filipinas, las islas Fiji, la Polinesia Francesa, las Bahamas, o más convencionales (y más baratos), como Canadá, Estados Unidos, Reino Unido, Italia o Grecia. Y es que no todas las islas se caracterizan por la evocadora imagen de blanquecinas playas, aguas cristalinas azul turquesa y palmeras tropicales que plasman en la memoria el cine y la literatura. Eso sí, sus atractivos son de lo más variado y todas gozan de la máxima tranquilidad. Así, encontramos pedacitos perdidos de tierra en busca de propietario que disponen de castillos derruidos o faros, como la isla escocesa de Alisa Craig; en torno a las cuales giran bellas leyendas, como la Delightful Island Retreat de Venecia, antigua fortaleza napoleónica; dotadas de campos de golf, como la James Island de la Columbia Británica; o emplazadas en lugares idóneos para bucear, como el Atolón de Tiara en la Polinesia Francesa, que cuenta con una bella barrera de coral.

Empresarios de éxito, jeques árabes, magnates, estrellas de cine… En definitiva, personas que cuentan con grandes fortunas son los clientes de este exclusivo artículo inmobiliario, cuyo precio oscila en función de distintas variables, tales como el tamaño, el atractivo de la localización, la fama de los anteriores propietarios, la accesibilidad, la cercanía a lugares habitados, etc. Se trata, por tanto, de un mercado variable en el que la excentricidad de la mayoría de los compradores de escoger los lugares más remotos parece estar dejando hueco al creciente interés por islas bien comunicadas y menos alejadas del núcleo de sociedad.