//Sorprendentes equipamientos deportivos

Sorprendentes equipamientos deportivos

La industria del deporte innova dando lugar a accesorios como un casco invisible para ciclistas o la primera máscara de snorkel para respirar bajo el agua por la nariz y la boca.

En un mundo en el que es posible conectarse a Internet desde el teléfono o la tableta, mandar una alerta de peligro a través de una pulsera o controlar desde la actividad física a lo que comemos desde un reloj, parece que todo está inventado. Pero no es así. De hecho, nada más lejos de la realidad. Continuamente, y en una amplia variedad de campos, surgen novedosos aparatos con asombrosas funcionalidades que demuestran que a los avances tecnológicos aún les queda mucho camino.

Dentro de este proceso innovador, la industria del equipamiento deportivo tiene mucho que decir. No en vano, es una de la que más invierte en nuevos artículos capaces de ofrecer soluciones principalmente a los profesionales, aunque también a todos aquellos que son aficionados a algún deporte. En esta línea encontramos gafas de esquí dotadas de un GPS capaces de indicar un itinerario como las Airwave 1.5 de Oakle; camisetas biométricas con sensores pensados para monitorizar el ritmo cardíaco, la respiración, los pasos dados, las calorías quemadas o incluso el estado emocional como las fabricadas por OMsignal; o prendas con tejidos más ligeros y transpirables que buscan mejorar el confort y los resultados.

Además también existen inventos capaces de cambiar la práctica de un deporte. Este es el caso de la Easybreath, la nueva máscara de buceo ideada por Tribord, marca perteneciente al grupo Decathlon. Su gran logro: es la primera que permite respirar bajo el agua tanto por la nariz como por la boca transformado así la experiencia del snorkel. De ahí que se haya hecho con el premio a la innovación en ‘Oxylane Innovation Awards’. Además, este novedoso equipo cuenta con un amplio cristal que ofrece un campo de visión de 180 grados, así como un sistema antivaho. Y es que, como reza su lema, la máscara está pensada para “mirar y respirar bajo el agua como en tierra”. Por si fuera poco, está equipada con un mecanismo que obstruye la parte superior del tubo y evita la entrada de agua con el fin de garantizar que quien la use se sienta como pez en el agua. Su coste es de 39,95 euros.

También sorprendente es el casco ideado por dos jóvenes suecas, Anna Haupt y Terese Alstin, el Hövding. Conocido con el sobrenombre del ‘casco transparente o invisible’, pone fin al engorro que para muchos ciclistas suponen los tradicionales cascos, bien por considerarlo incómodo o poco estético. Este invento consiste en una especie de bufanda que se sitúa en torno al cuello y que en caso de colisión o caída del ciclista activa en tan sólo en 0,1 segundos una especie de airbag capar de proteger la cabeza del mismo. Para ello, está dotado de sensores y acelerómetros capaces de detectar un movimiento brusco o choque con el fin de garantizar la seguridad total del ciclista.

El dispositivo, que ha tardado siete años en ver la luz, durante los que se han investigado todos los posibles traumas de accidentes de un ciclista, se puede comprar a través de la web de la empresa por un precio de 399 euros.