La cocina y el vino reflejan el futuro. Nuevas uvas, regiones y formas de elaboración se imponen. Coge cuerpo lo bio y lo orgánico. Mientras, los fogones seguirán su idilio con la vanguardia.... Leer más [+]
Fran Xaver Pichler es un nombre mítico en los vinos blancos, y el alma detrás de vinos excepcionales como éste. El vino austriaco procede de una viña modélica en la región de Wachau, situada en un microclima producido por un terreno rocoso y en pendiente, orientado hacia el sureste y abierto a un valle. El resultado es un vino con aromas a frutas (melón, mango, banana, melocotón...), que destacan en distinta proporción según la añada. Cremoso e intenso al final. Sublime.
Silex es la creación del desaparecido Didier Daguenau, un auténtico druida del vino, obsesionado con mimar cada uno de los finos detalles de todas las fases de la gestación de un vino. El Silex es un Loira elaborado con Sauvignon Blanc, intensamente mineral con toques de albaricoque y cítricos.
Cien puntos de Robert Parker le contemplan. Obra del célebre ingeniero agrónomo danés Peter Sisseck, apodado Pingus, ha sabido leer e interpretar el terruño de diferentes parcelas en Valladolid de algo menos de 5 hectáreas, entre las que destacan las de Parroso y San Cristóbal, que sientan las bases de este vino de ensamblaje. Una añada espectacular, elegante, mineral, con una boca potente y sutil donde destaca el talento de Sisseck con la barrica (las famosas T5 de Taransaud) y sus habilidades.
Elaborado por el genio de Mariano García, este vino procedente del Pago de la Cueva Baja (Tudela de Duero, Valladolid), embotellado sólo en años excepcionales, se muestra complejo, rico, elegante y lleno de matices.
El clima de Somontano, la maestría de Jesús Artajona y 18 meses en barrica acaban convirtiendo la uva chardonnay que lo compone en una obra de arte cuidada hasta el detalle. Por dentro, con un vino dorado de aromas intensos y sabor deslumbrante y persistente. Y arte también por fuera: el diseño de la etiqueta se encarga cada vez a un artista distinto, en esta ocasión Erwin Bechtold. Una de sus botellas, dibujada por Antonio Saura, se expone en el Museo de Arte Contemporáneo de San Francisco.
Tan solo mil botellas se elaboran anualmente de este Ribeiro dulce. Dos años en barrica no consiguen esconder, tras el aroma a roble, los rasgos frutales de la mejor selección de uvas treixadura cultivadas por la bodega Campante junto a la ribera del Miño.
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